| 82 Millones de desfachatez |
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EDITORIAL
La desfachatez, no podía faltar en este torbellino de corrupción, el cual vivimos en nuestra Guatemala de hoy, donde los que hacen gala de pertenecer a la casta política, a la casta que cínicamente piensa en el pueblo, según ellos, hoy alguien pensó primeramente para sí, antes que nadie. Se trata del Presidente del Legislativo Eduardo Meyer, quién permitió que alguien que desapareció en el momento, trasladara 82 millones de Quetzales pertenecientes a este organismo del Estado, a una financiera, con el nombre bien puesto de Mercados del Futuro –MDF- quines al ya no poder evadir la realidad, aceptaron el haber recibido dicha transacción y como segundo As bajo la manga, decidieron ganar tiempo y distancia, pues 82 millones todos imaginamos que han de pesar, diciendo ante todos los sorprendidos que harían todo lo posible por traer de vuelta dicha cantidad el pasado 31 de julio. El Congreso en pleno, participe de otro show político, hizo la gran alharaca de convocar a los Medios ese día, como para salir triunfantes del semejante atropello, pero nuevamente ese día, los secuaces de MDF, salieron sonrientes y muy campantes ante todos los presentes, incluyendo a las autoridades de la Policía Nacional Civil y como no recibieron ninguna orden, tampoco hicieron nada, para dar cumplimiento a lo que, al apagar las luces, todo mundo se diera cuenta que había sido una estafa. Previamente, el Presidente de ese organismo, había pedido un permiso temporal para que las autoridades actuaran y como se dio el fatal y desvergonzado hecho, ahora sale dando las perseguidas declaraciones de que es un vil tormento político y que lo quieren sacar de la tan ambicionada rosquita y que por lo tanto con “Toda dignidad”, ha decidido renunciar al cargo de Presidente al Congreso de la República, pero continuará en su cargo con calidad de Diputado, pero bueno, si se tiene la desfachatez de desaparecer esa cuantiosa suma de dinero, un poco más de cinismo, no le faltara para continuar en el cargo y lo peor, que todo mundo como cualquier lobo estepario, acepte la ofertita como el supero héroe de la más fatídica historia de cómics. No por gusto está grabado con sangre y desvergüenza aquél párrafo al final de la Constitución de República de Guatemala, donde reza que todo Diputado o funcionario de ese ente, es irresponsable de sus actos, en cuanto al espíritu de dicha Constitución. La pregunta aquí No es: ¿Qué les pasa a estos irresponsables, sino Qué nos pasa a todos los guatemaltecos que aceptamos todas estas afrentas? |
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