sábado, 2 de noviembre de 2013

El caos en un mundo descalabrado.

El caos en un mundo descalabrado. PDF Imprimir E-mail
 Lo primero que refleja el mundo de hoy, es que ya no lo estamos entendiendo y lo que habíamos entendido, ya no tiene ningún sentido dentro de nuestra propia existencia.
 

Las noticias y los noticieros, han cambiado de tajo el mensaje que pasó de la esperanza en un mundo mejor, al sangriento exterminio de la inocencia y de la justicia.  Ya no es nada nuevo, ni tampoco nada que nos asuste, saber de un secuestro o de un homicidio premeditado, que por gracia o desgracia, baña de nuevo esta entenebrecida tierra plagada de horror y desolación.

¿Pero qué es lo que realmente nos está pasando, ya perdimos de tajo la capacidad de poder trascender con la sana visión a la próxima generación, seremos la última y la peor que estaremos confrontando y enfrentando el descalabro de un mundo que se cae en pedazos?  Tal parece que nunca hemos comprendido ni a la humanidad viviente, ni a un mundo vivo, que ya empezó a gemir de dolor y enfermedad, empobrecido completamente por sus mismos habitantes, que están empecinados en extender sus fronteras y dominios, sacándole  todas las riquezas de todos los reinos (Animal, mineral y vegetal) y dejando un abrupto empobrecimiento de voraz final.

Verdaderamente ¿A quién le gustaría tener huéspedes de ésta calaña? Las visiones y premoniciones de rescatar las especies y los recursos hídricos, solo se han quedado en la buena intención, pero nunca han trascendido a un verdadero resguardo para continuar en el tiempo, nos hemos enfrentado a sociedades egoístas y mezquinas, que han caído en la total indiferencia por la vida y la salud tanto de ellos mismos, como de sus semejantes y de su propio entorno ¡Que lastima! Pero es bueno saberlo, pues en un mundo tan lleno, nos damos cuenta que estamos realmente solos y en lugar de apoyarnos y contribuir a subsanar los diferentes conflictos, seguimos echando la basura a los ríos, pensando que son los barredores de la suciedad de la sociedad y que es obligación del río seguir manteniendo limpio el entorno, que es al final su propio entorno.

Los climas cambiantes, el fenómeno del Niño y de la Niña, los terremotos, los desplazamientos de los mantos helados, son simples gritos de un mundo que nadie quiere oír, aunque el mundo mismo nos esté echando.  Nos urge conciencia de cambio y desarrollo, o nos quedaremos sin hogar.

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