| Rodrigo, altar de sacrificos para la resurrección de políticos. |
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| Escrito por Administrator |
| Martes, 26 de Mayo de 2009 11:26 |
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El
impacto social que representó el asesinato de Rodrigo Rosenberg, en
Guatemala y en el mundo, ha significado la existencia de nuevas aristas
para mantener viva su memoria, pero también la oportunidad de que muchos
politicos salgan con nueva imagen, a vociferar sobre la vida y la
muerte del finado profesional.
Pero eso no es de extrañar, pues mientras unos andan en la pena, otros andarán en la pepena, pues si revisamos la historia, desde la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesúcristo, muchos movimientos oportunistas se levantaron para entacucharse de la nueva corriente de pensamiento salvífico, aunque no entendieran mayor cosa del mismo, luego los militares incursionaron en las nuevas tácticas militares, según ellos para rescatar en cruzadas a Jerusalém, aunque todavía se recuerde como una abusiva invasión de los cristianos, luego las eternas visitaciones que ya se han convertido en una verdadera y productiva industria de la fe, y así podriamos repasar muchos hechos y acontecimientos que no nos han dejado más que lamentables eventos vergonzosos, para ser juzgados por las generaciones venideras. La infausta perdida de Rodrigo Rosenberg, enfrentó y confrontó la conciencia social de los guatemaltecos, pero también evidenció el oportunismo mezquino de todos los partidos políticos que vieron la luz en el tunel para hacerse sentir y verse en la imperiosa necesidad de ser parte de las dos parcialidades en las que se dividió la sociedad entera. Mientras tanto, el gobierno de la República, no adormecido, vociferó su elección votada, trayendo de lejos una cuantas camionetadas del campesinado siempre incauto, que por dinero y tortillas, participó de una contienda casi ignorada, pero ¿Quién puede negarse a un pequeño paseo por la capital y darse el lujo de ensuciar la ciudad en un fin de semana? La verguenza de un asesinato, las oscuras acciones sucesivas, los abusivos movimientos parcializados, hacen más evidente la incapacidad de las autoridades respectivas para dar con el paradero de los culpables. El tiempo pasa y nosotros seguimos esperando, pero no logramos respuesta. Lo bueno de todo esto es que la paciencia ha crecido y la dignidad de los guatemaltecos también. |
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