| ¿Sociedades sumisas o pueblos perezosos? |
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| Escrito por administrador dos |
| Lunes, 24 de Mayo de 2010 11:47 |
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Esta
actitud infame de no actuar, sino de aceptar o esperar que otros hagan
las cosas y nos marquen el paso, que con el tiempo se adhiere tanto al
ímpetu humano, como si fuera una raíz de mata palo, que empieza a
asfixiar cualquier intento de crecer, no es culpa de los otros, es
simple y sencillamente un vestido de actitud mezquina, que nosotros
mismos nos hemos puesto, so pretexto de no querer hacer las cosas con
excelencia, pues nunca nos han gustado hacerlas.
Esa actitud atiborrante, ya sumada en miles o en millones de personas, nos convierte en una sociedad sin ánimo de conquista, sin ánimo de cambio y con la única acción de ir paleando las situaciones, tal y como vengan o como las podamos solventar. Haciéndonos ante el mundo, como un pueblo sumiso o pobrecito, que necesita la ayuda de todo, pero más, para que nos vengan a solventar lo que ni nosotros mismos hemos podido hacer, por la dejadez de no contar con la inspiración de nada por nada. Un pueblo que se acomodó a no contar en políticas de desarrollo social y sostenidas, en cualquiera de los campos del actuar humano, pero si contamos con el resultado real de no tener dichas políticas, evidenciadas en Violencia, corrupción, ambición, pereza y vicio. Invirtiendo semejantes recursos, en solucionar estos grandes males, sin llegar a ninguna mejora, retrocediendo a la velocidad de generaciones y preparando a éstas, para el devenir caótico que vamos a heredarles. Es necesario entonces, despertar de éste ficticio ensueño y darnos cuenta del verdadero entuerto que tenemos en lo particular y en lo social, como pueblo y como nación.
Nuestra
tarea esencial está en el honor de hacer las cosas con excelencia,
dedicación y esfuerzo y que veamos los verdaderos resultados y no estar
esperando que Guatemala nos ofrezca las cosas que no queremos y que no
nos vayan a servir de mucho.
Lo que tenemos que hacer, es darle a nuestro país lo que realmente se
merece y esto sumado a la acción positiva de nuestro semejante, nos dará
la fuerza de poderle dar la mano a otro pueblo necesitado, pues no es
justo andar por la vida de miserables, con la gran tarea de ser
convencidos por campañas hostiles a nuestro propio intelecto y nosotros
por no querernos levantar, tenemos que asentir con la cabeza perezosa y
respirar como queriendo decir: “Así es la Vida”…Levántese, aunque sea
para cambiar los anuncios tontos de la televisión…
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