| Tiempo de elecciones, una Fiesta sin alegrías... |
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| Escrito por administrador dos |
| Lunes, 21 de Febrero de 2011 21:19 |
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Luego
de unas desgarradoras experiencias, sufridas día a día por todo el
pueblo guatemalteco y ser una nación cargada de vergüenzas y
desvergüenzas a nivel nacional e internacional, por los gobiernos
anteriores y de turno, hoy los guatemaltecos nuevamente, nos estamos
preparando para un nuevo reto. Confiarle los destinos del país, a
candidatos que no se han identificado en absoluto con los diferentes
sectores de nuestra nación.
En
la actualidad, es un maremagno de nuevos y envejecidos partidos,
alianzas estratégicas entre los menos y los más, filosofías e ideas para
consolidar planes de gobierno y de nación, como palabrerías de
artificio, para convencer a los más ingenuos, pues ellos y las mayorías,
significan el verdadero voto para hoy y para mañana.
Una
fiesta sin alegrías ni convencimientos para una nación agotada por la
interminable ola de violencia y el insufrible mal delincuencial que,
como el mal de los males, no se le ha dado, ni querido dar solución,
pues como los buenos somos más y somos los que ponemos a las víctimas,
eso quiere decir que hay tiempo mientras haya material, aunque éste
material sea el inocente.
En
todo éste tiempo de democracia, casi no hemos avanzado mayor cosa, aún
no hemos entendido el concepto para lo que sirve, pues el hambre y la
miseria no se han podido ocultar, ni mucho menos disminuir. Las castas
políticas van y vienen y como si fueran la energía, se transforman en
otra cosa y extienden sus tentáculos a otros lados no menos importantes
de poder, para no pasar de moda.
Quisiera
decir, tenemos tiempo y es muy temprano, pero no. Es tarde y no se ha
podido identificar a un líder convincente, con una nueva filosofía, con
un nuevo orden y con la novedad de querer sacar adelante a nuestro
país, pero con la ayuda de todos, pues los guatemaltecos, en realidad
actuamos mejor sin malos dirigentes, pero cuando hay una buena
propuesta, todos vamos por el fortalecimiento, aún sea muy impetuoso,
como un terremoto por ejemplo.
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