sábado, 2 de noviembre de 2013

¡La Dignidad que nos hace falta!


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Escrito por Administrator   
Domingo, 11 de Octubre de 2009 21:54
Es realmente asombrosa, la capacidad de llevar la indiferencia, para todo lo que está pasando a nivel de ciudadanía y nación.
Los niveles de corrupción, ya no nos escandaliza, más bien lo esperamos, o lo damos por un hecho, los descalabros que se dan dentro de la casta política, yo no nos entumece el corazón, pues damos por sentado de que el rol que juegan este equipo de políticos, así tiene que ser y así tiene que terminar.  Nos hablan de crisis, un tema viejo, que hemos aprendido a sobrellevar, sin ninguna discusión, al igual que la hambruna, ya no nos da ninguna vergüenza, pues hambre siempre ha habido y habrá.

El colmo de todo es que no podemos ser ningún tipo de modelo, para los países vecinos, pues hemos no vencido, sino mal comprendido el desarrollo social de las comunidades y todas vienen o van con sus propias necesidades y sus propios intentos de resolver las situaciones, poniendo un poco de fe, de esperanza y aunque sea un poco de caridad.

Aquí, es cuando la política, la salud, la economía y toda la vergüenza y desvergüenza, nos empieza a importar un pepino, pues no hay un hálito de dignidad en todo lo que hacemos o ponemos a la buena disposición, cómo que todo fuera a descomponerse tan rápidamente como una mala manzana.  Abuso de autoridad, abuso de poder, abuso de ciudadanos, sálvese quién pueda y quién pueda más, que se pase llevando lo que encuentre.

Esto definitivamente, es más que nada, el terrible resultado de afianzarnos sobre malos cimientos, cualquiera pretende establecer las nuevas tiendas, sobre escenarios marchitos, podridos por la corrupción y no nos damos la oportunidad de limpiar los territorios con la dignidad que se merecen, sino construimos y seguiremos construyendo sobre cimientos dañados por la corrupción ensangrentada de la pura ambición ciega y sedienta de todo.

Las generaciones pasan y los males crecen, pues nosotros mismos los dejamos crecer y mejor si construimos en las oscuridad, para que no nos demos cuenta, ni nosotros mismos que las bases mientras más corroídas sean mucho mejor, pues así, nadie se dará cuenta del quién en realidad es el culpable y los grandes problemas se apañen en la impunidad.  La mala transacción, la mala práctica, la insalubre intención, la eterna maquinación malévola, la constante explotación y aniquilación, que va de la mano del embuste, son los frutos tangibles de lo que es una nación sin dignidad.  ¿Hasta cuando?... Hasta cuando nosotros queramos y nos demos cuenta y tengamos el principio de querer cambiar las cosas.

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