| Tormentas, para un país atormentado. |
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| Escrito por administrador dos |
| Domingo, 05 de Septiembre de 2010 19:16 |
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Sin lugar a dudas, hablar de tormentas en
un país debilitado, es hablar de sal sobre las heridas, esperando un
ardor más terrible que la herida misma.
Un invierno que va muy de la mano, con nuestra propia realidad que día con día llevamos a cuestas todos los guatemaltecos, que vamos tormentas tras tormentas y si no las tenemos cerca, pues vamos en búsqueda de la que esté más cercana, pues es como una forma de sobrevivencia que nos obliga a mantenernos en la palestra de un país que sin perder su gentileza y la esperanza de un tiempo mejor, no aceptamos nuestra propia deriva, hasta no tener la última de las soluciones en nuestras manos. Un país, que siempre ha tenido que salir corriendo para resolver nuestros problemas, de prestados, arrimados, subempleados, desempleados, e incluso alquilados a otras naciones, para prestar los servicios domésticos que nadie quiere, al mejor de los buenos precios de una mano de obra, verdaderamente barata y con una sufriente existencia, pero que en el fondo felices, por estar contribuyendo a las necesidades de nuestros seres queridos, aunque la inmisericorde distancia, nos ponga en el olvido. Adelante, es la palabra obligada para no quedarnos congelados en la discriminación, en la ola de violencia y delincuencia, en el terror de la guerra suicida provocada por el ambicioso narcotráfico, que nos pone a todos no solo en el famoso desgobierno, sino en la terrible realidad de ausentes líderes que se quedaron muy por debajo de la riqueza de un discurso mentiroso y acallado por tanta corrupción y que ahora es acompañado por un sin número de promesas llenas de falsedad. Tormentas que nos obligan a ir tras el sustento y reírnos de nuestras realidades, pues hemos dejado de entender muchas cosas y muchas verdades, al vivir en un país dónde todo puede suceder y todo lo que suceda, aunque sea inadmisible, siempre tendrá seguidores, pues gente lo hay para todo, mientras les representen una migaja. Una tormenta de agua purificadora, que nos demuestra nuestras debilidades, nuestras pobrezas y nuestro mínimo desarrollo y que a la luz de las verdades, nos marca el tiempo de cuantos años nos faltan para salir adelante y el desmedro de los que están bajo ésta gran responsabilidad de vislumbrar el camino, para salir todos adelante, así que un temporal Presidente como el nuestro, no es nuestra única preocupación, sino es nuestra historia y nuestro ímpetu como guatemaltecos, los que tenemos que hacer algo… ¿Quién se apunta? |
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