sábado, 2 de noviembre de 2013

Las tempestades del invierno en la cabeza de los guatemaltecos

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EDITORIAL

A esta hora, en estos tiempos, pareciera que todos los guatemaltecos estuviéramos viviendo en el mismo lugar donde caen todas las tormentas, anegando nuestras cabezas, mentes y conciencias sobre una actualidad invernal que no se le puede encontrar ni principio ni fin.

Teniendo la esperanza de que todo pudiera cambiar de un momento a otro y que como el amanecer antes de aparecer en el horizonte, todo se tornara más oscuro, así es como nosotros podemos estar envalentonados, unos por la sapiencia, otros por la ignorancia y muchos más por el simple efecto de las bebidas espirituosas, pues para muchos es mejor no darse cuenta de la situación y mucho menos contar con una mínima aportación intelectual para solucionar cualquiera de la gran problemática nacional.

Así mismo podríamos extender nuestro propio invierno hasta terminar el presente año e   iniciar el próximo sin ton ni son, pero nuevamente viviríamos los mismos desmanes con la intención de prolongar aún más las tristes miserias que siempre nos ha dejado la atolondrada necedad, en el mismo camino donde todos pasamos, unos en silencio y otros con una ingrata y mezquina alharaca, como si fuera la gran fiesta de la insensatez.

Nubarrones de violencia, ventiscas de corrupción, chaparrones de crueldad y aguaceros de ambición, donde los más quieren dominar a los menos y los menos pretender expandir sus dominios para qué, pues es la pretensión antojadiza y necia de quienes han perdido la conciencia total del hacer y del poder llevar a buen termino los beneficios y privilegios para todos los guatemaltecos, no solo como país, sino como nación, donde todos nos sintamos realmente orgullos de ser coterráneos y no solo por el simple hecho de poder comer la marca de un pollo, que por cierto nada tiene que ver con el cuidado alimenticio de nuestras comunidades.

Que llueva, que llueva, pero sobre los pastos y los maizales, que llueva en el campo, que el agua purificante traiga nueva vida a la naturaleza y que nosotros como seres vivos y pensantes, logremos dimensionarnos en el mismo contexto de una creación que tiene un código de honor en beneficio de todos los suyos.

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