sábado, 2 de noviembre de 2013

Rosenberg, el testimonio vivo de una vida silenciada.

Rosenberg, el testimonio vivo de una vida silenciada. PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Martes, 12 de Mayo de 2009 16:13
En realidad, el solo hecho de saberse de una vida exterminada, consterna la mente y el corazón de todo un pueblo que está, en su propia y difícil situación a cuestas, de sobre llevar la impotencia del día a día, en la sobrevivencia y que donde poco a poco se quisiera perder la paciencia y la existencia.

Y no se diga el  horrorizarnos por el descalabro de una vida tan prospera y profesional, como la del Abogado Rodrigo Rosenberg, convertida en infructuosa para siempre, por las mezquindades que se mueven y maquinan en las oscuridades del antagonismo y ambición, ya sea política o no, lo importante es que lo más valioso que tiene cualquier país, que es su gente y que en nuestra Guatemala, con su lado insensible, se puede  acabar con dicha riqueza en cualquier momento, poniendo a pobres mercenarios con mentes estupidas a ensuciar lo que sus pobres espíritus no podrán alcanzar jamás.

Una vida exterminada, una familia entristecida y una sociedad empobrecida para siempre y lo que es peor, un testimonio legado, calificado con nombres y apellidos, como la genial broma de una muerte truncada, con la intención de quitarlo del medio ¿De qué? ¡De nada! Más que de la vida misma y maravillosa, sacrificándolo como mártir de una mascarada, terminando con su familia y convirtiéndolos en huérfanos y viuda en un irónico día de las Madres.

Pero, póngase a pensar, apreciado Lector ¿Hasta dónde hemos llegado? ¿Qué niveles de ambición y poder se han llegado a maquinar? ¿Qué macabras acciones las que se han desarrollado en nuestra sociedad?  Y lo que es peor ¿Qué niveles de indiferencia hemos llegado a refugiar en nuestro seno?  ¡Qué paciencia la nuestra!

Este terrible asesinato es un verdadero reto, para que las autoridades competentes logren dirimir su intrincado y absurdo proceder.  Es necesario que la Justicia ya no siga con su millón de injusticias, sino logre establecer las verdades (No a medias) y realmente dignifiquen su posición, para darles resignación a los familiares de un colega, de un profesional del derecho en un Estado que se jacta de tenerlo, de un agremiado que siempre creyó en la justicia. 

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