sábado, 2 de noviembre de 2013

Los temores de una crisis aún no sentida

Los temores de una crisis aún no sentida PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Martes, 02 de Diciembre de 2008 14:44
En realidad, esto nos sirve para darnos cuenta que nuestra pobreza simplemente obedece a las inexistentes políticas de desarrollo y sustentabilidad, dejándonos todo a la imaginación, pues no se ha hecho absolutamente nada.
Pareciera insolito, pero durante los últimos tiempos hemos venido escuchando de una crisis muy lejana y nuestra propia ansiedad, ya la ha traído cada día más cercana a nosotros y todos juntos hemos salido en tropel para recibirla en medio de preocupaciones, temores y angustias y en realidad son tantas las penas que la crisis existencial, nos empieza a ver con tanta lástima que no nos ha permitido pensar un solo momento en la posible solución al problema emergente.

En realidad, esto nos sirve para darnos cuenta que nuestra pobreza simplemente obedece a las inexistentes políticas de desarrollo y sustentabilidad, dejándonos todo a la imaginación, pues no se ha hecho absolutamente nada, ni siquiera quitar los dolientes impuestos para sufragar las necesidades y promover así, más incentivos comerciales y fuentes de trabajo.  Al final de cuentas, es temor o una arrastrante ignorancia para afrontar los problemas que hemos tenido siempre como una crisis nacional y que ahora dependamos o nos escudemos en una crisis extranjera para no seguir haciendo absolutamente nada, pues siempre se ha sabido que todo aquél que tenga una pena, otra más casi no dolerá, y otra mucho menos, el asunto es seguir aguantando todo y los que puedan aguantar más para eso están.

Una animadversión casi cobarde, que no promueve una solución inmediata y que solamente está esperando pasar el agua y volverse a su casa tan seco como tiene el corazón y su mente, para no darse cuenta de la gran devastación que está en el devenir inmediato del tiempo y que no estamos preparados para una situación nacional o internacional.  Mientras tanto como pueblo no debemos esperar la dadiva, sino la solución sectorial y participación ciudadana, para que todos conscientes y actuantes, logremos dimensionarnos en nuestra propia existencia individual y colectiva, que que de un lamento, pasemos a ser actores y valientes que afrontamos cualquier tipo de temor.

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